DESASTRES NATURALES

Ago 24th, 2011

Fuente: Google

Las amenazas naturales han tenido un impacto letal y destructivo en América, algunos países han sido afectados con víctimas masivas con un gran costo económico en lo estructural y también social, tal el caso de Haití o de Chile, con recuperación lenta.

Además de los daños directos a bienes y activos, hay que tener en cuenta los costos indirectos resultantes de la perturbación de la actividad económica tras los desastres y sus efectos secundarios y colaterales en las diversas variables macroeconómicas.

La recesión ocasionada por los desastres se puede compensar en parte con la gran afluencia de inversiones públicas y privadas durante la etapa de reconstrucción. Los desastres pueden tener efectos a más largo plazo en el desarrollo económico y social de una región o un país, los daños asociados a los desastres pueden ser irreversibles, no sólo en el caso de las muertes y su impacto en las familias, sino también cuando se destruyen o se pierden recursos naturales, como bosques y tierras cultivadas.

Los desastres pueden provocar un retroceso en el desarrollo de un país debido a la pérdida de capital fijo y el rezago del proceso de reconstrucción y seguimiento que puede llevar muchos años. La asistencia pública, aunque muy necesaria, crea incentivos adversos, como cuando ocurre cuando los individuos y las empresas no asumen la responsabilidad por los riesgos a los cuales se exponen.

Vulnerabilidad

La vulnerabilidad de los países a las amenazas naturales ha aumentado debido a los esquemas de desarrollo y, mas concretamente, a la persistencia de la pobreza generalizada, la urbanización rápida no regulada y la degradación del medio ambiente. Hay indicios de que la propensión de la región a los daños y sus dificultades para recuperarse de los desastres va en aumento.

Planificación de políticas de prevención

Con pocas excepciones, en los países de Centroamérica y Sudamérica no se han aplicado políticas que reflejen una comprensión de su vulnerabilidad y que contengan medidas para corregirlas. Las normas existentes rara vez están acompañadas de alicientes para impulsar al sector privado y las familias a tomar medidas preventivas. La política en materia de infraestructura orienta muy pocos recursos a las tareas básicas de mantenimiento, debido a su debilidad e inestabilidad, los sistemas políticos institucionales no han logrado implantar una política pública eficaz y eficiente.

La prevención de desastres ha estado en gran medida ausente del discurso público y los procesos electorales de cada país, prevalece la actitud de que la cultura de la prevención es un “costo” y no una “inversión”.

Las poblaciones, agobiadas por la lucha cotidiana con el fin de mejorar su situación laboral y sanitaria, así como la educación básica y otras necesidades, no han presionado a los dirigentes políticos, locales o nacionales, para que construyan políticas con el fin de reducir o mitigar la vulnerabilidad que ocasionan los desastres. Además de todos estos problemas, a los científicos les resulta muy difícil comunicar esa vulnerabilidad, debidamente sobre los resultados de sus estudios a la sociedad.

El paradigma predominante para hacer frente a los desastres ha estado orientado hacia los preparativos y la elaboración de planes para responder a situaciones de emergencia, que, inevitablemente se dirigen a los “efectos” de los fenómenos y no a sus “causas”; durante la tarea de reconstrucción y seguimiento en muchos casos no se han tomado medidas para reducir el riesgo futuro. Tras los desastres, las presiones para restablecer los servicios y la actividad económica, a menudo han llevado a una construcción deficiente, porque cuando la movilización internacional es masiva y no se coordina, esa cooperación internacional también puede contribuir a estas incoherencias.

Para reducir los desastres y alcanzar un grado de desarrollo que ofrezca un grado de desarrollo que ofrezca mayor seguridad a nuestros países, se necesita un amplio compromiso político y la acción concertada entre el gobierno nacional, provincial y municipal.

Capacidad para proveer el liderazgo y los recursos necesarios para hacer frente al desafío de los desastres naturales, responder mejor a las conmociones asociadas a los desastres e invertir más en prevención y reducción de los riesgos.

Si se les presta atención, esta construcción puede conducirnos a una asignación más eficiente y transparente de recursos públicos al desarrollo y a la prevención de los desastres. Este asunto, también ofrece importantes oportunidades para impulsar a las localidades a comprender sus riesgos y participar en las decisiones para buscar soluciones.

Esta nueva orientación política podría conducir a medidas concretas de Instituciones y Localidades con experiencia en evaluación, mitigación y respuesta a los desastres. Las Organizaciones no Gubernamentales (ONGs) y de la sociedad civil de las Américas están adquiriendo experiencia de valor incalculable en el campo de la prevención y la respuesta a los desastres, en muchos casos con el apoyo de ONG internacionales. Desde ese segmento de la sociedad, se ha puesto en marcha muchas iniciativas de nivel comunitario para reducir la vulnerabilidad y mejorar la respuesta en situaciones de emergencia de forma sostenible y a un costo bajo.

Análisis de los riesgos

Los programas financiados internacionalmente, ayudan a los países a identificar las principales amenazas naturales a los cuales están expuestos, su frecuencia, intensidad, duración y localización, como es la población que está expuesta, infraestructura, instalaciones críticas y recursos naturales, información sobre peligros físicos que permite prever el impacto probable de un fenómeno determinado. El análisis podría incluir cálculos, no sólo de pérdidas físicas y económicas directas, sino también del impacto secundario e indirecto. La identificación de ciertos riesgos puede usarse para definir las medidas necesarias de prevención y mitigación y focalizar inversiones públicas y privadas en lugares seguros.

Mitigación

Los fenómenos que afectaron recientemente a Haití y Chile, nos recuerdan que las inversiones en prevención pueden ser eficaces para evitar o reducir los daños cuando se producen desastres. Las medidas de mitigación no estructurales, como normas de ordenamiento territorial y códigos de construcción, capacitación profesional y campañas de concientización de ciudadanos, también son instrumentos para reducir el impacto de los desastres.

Alerta temprana

Varios países están mejorando sus sistemas de alerta temprana y preparativos para situaciones de emergencia, para responder de forma rápida y eficaz para salvar vidas, reducir el sufrimiento y facilitar la recuperación de vecindarios después de los desastres, se facilitará la preparación de planes de evacuación, el reacondicionamiento de escuelas para que sirvan de refugios locales y la construcción de refugios a nivel regional, se crearán centros meteorológicos a nivel estatal.

La mejoría de la comprensión y la comunicación entre los científicos, que evalúan las condiciones atmosféricas e hidrológicas y los encargados de dar la alerta temprana y movilizar la respuesta en casos de desastre, es fundamental reducir su impacto.

Gestión de riesgos

Los organismos de planificación y desarrollo deben asumir un papel más explícito, es preciso introducir mecanismos de coordinación que permitan reunir a esos organismos nacionales con los gobiernos locales y la sociedad civil en una estrategia común; nuevos arregles institucionales, políticas, presupuestos y programas específicos que generen la capacidad técnica permanente y operativa que se requiere para asegurar inversiones sostenidas en materia de prevención de desastres, fortalecer sistemas eficaces de reducción de riesgos.

Tradicionalmente, ha sido el caso de responder a los desastres, sólo una vez que ocurran, sin adoptar una perspectiva a largo plazo. El financiamiento para acciones de mitigación, constituye un importante instrumento para promover reformas institucionales destinadas a transformar estos incipientes sistemas nacionales en proveedores mas eficientes de servicios de prevención y de preparación para emergencias. El impulso generado por varias actividades de mitigación y preparación, que inevitablemente surge en las situaciones posteriores a un desastre natural se perderá si los países no comienzan a organizar sistemas nacionales eficaces de gestión de riesgos para respaldar y dar continuidad a los esfuerzos.

Las Instituciones

Los principales objetivos en materia de reducción de riesgos son reducir el costo global de los desastres naturales y permitir a los países manejar en forma más adecuada los riesgos que enfrentan. Para alcanzar estas metas se concentrarán cada vez más en la superación de los obstáculos estructurales y en la creación de capacidad para gestionar eficazmente la reducción de riesgos. Estos obstáculos incluyen el escaso acceso a información confiable y apropiada en relación con los riegos por parte de los responsables de adoptar las decisiones, la falta de participación del sector privado en las actividades de prevención y gestión de riesgos, el rudimentario impulso político a favor de la cultura de la prevención, la mitigación y la relativa escasez de capacidad técnica y operativa de las instituciones.

Con unas pocas y notables excepciones, los esfuerzos de prevención y mitigación se llevan a cabo en forma ad hoc y la capacidad para manejar y reducir la vulnerabilidad dentro de los países es limitada. Existen comisiones nacionales de emergencia que son órganos gubernamentales constituidos en su mayor parte por organismos de protección civil.

Estas instituciones, típicamente constituidas en los años setenta en respuesta a grandes catástrofes naturales, han tendido a concentrar sus actividades en la preparación, respuesta y recuperación relacionadas con las emergencias, muchos de ellos no están respaldados por acuerdo interinstitucionales y no cuentan con recursos que les permita operar eficazmente. Todavía no son ampliamente evidentes las estrategias nacionales de mitigación que utilicen un enfoque integral para la reducción de riesgos.

Es preciso asignar un renovado énfasis al respaldo de cada país en su transición hacia nuevas políticas, programas y mecanismos institucionales que permitan crear una capacidad técnica y operativa permanente. Ello es necesario para asegurar inversiones sostenidas en materia de mitigación de desastres naturales en el marco de sistemas interinstitucionales de gestión de riesgos. Tales sistemas incluyen instituciones públicas y privadas, gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil.

Cultura de la prevención

No se presta suficiente atención a las necesidades de las víctimas potenciales de desastres naturales y al estímulo de una demanda efectiva de mitigación. Las familias necesitan proteger sus viviendas y sus vecinos, las comunidades necesitan proteger sus escuelas, mantener en funcionamiento las instalaciones de salud y designar refugios. Las empresas necesitan salvaguardar sus activos frente a la interrupción de las actividades y los gobiernos locales poner en práctica códigos de construcción y decisiones sobre el uso de la tierra.

La atención a la demanda de seguridad puede ayudar a asignar más eficientemente los recursos para la prevención, hacer que los gobiernos y otros organismos se responsabilicen por la gestión de los riesgos y vigilar el progreso y los resultados de sus políticas y acciones.

El análisis de lo que las torna vulnerables, así como su posición en relación con otras comunidades, puede contribuir a convertir a la prevención en una prioridad. La importancia de la prevención y a la vez estimular la inversión en aspectos preventivos que pueden ser nuevos para las municipalidades y otros interesados.

Toma de decisiones

Mientras que la gestión de riesgos involucra un conjunto de actividades, la información es la base de todas ellas, más aún, las proyecciones sobre la incidencia y las estimaciones del impacto de los desastres naturales son esenciales para priorizar las acciones preventivas y permitir a los involucrados evaluar el riesgo en el país o sector específico.

La información sobre el riesgo es crucial para la adopción de políticas de prevención y preparación, para el establecimiento de objetivos específicos y prioridades en las inversiones sectoriales. La información sobre el riesgo y la vulnerabilidad para desastres naturales es esencial para el desarrollo de seguros privados y de otros instrumentos de mercado para compartir el riesgo.

Argentina tiene una excelente oportunidad para reducir su vulnerabilidad y adoptar medidas de inversión en políticas de prevención para proteger a su población, sus activos y su desarrollo frente a la amenaza de los desastres naturales.

Julián Martínez

Consultor Técnico

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